Abanderados (Gabinete ZAS 04, 2018).

Las banderas son uno de los símbolos universalmente aceptados de las identidades nacionales, reconocidas o irredentas. Lo lógico es pensar que primero fueron las naciones y luego sus símbolos visuales, las banderas por ejemplo. Aunque quién sabe cuál pudo haber sido, en algunos casos, la influencia del símbolo visual en la emergencia posterior de su objeto, la nación. En todo caso aquí ya cabe hacer dos afirmaciones: hay más naciones, o nacionalidades, que estados y no hay una sola nacionalidad que carezca de bandera (haya sido o no reconocida con su propio estado). Tal ha sido el éxito cultural de esta clase de signos.

Incurriendo en un flagrante anacronismo, podríamos calificar a las banderas como minimal art de la Edad Media, ya que las banderas nacionales más antiguas proceden directamente de aquella época. Parece que la economía de recursos característica de la bandera obedece a criterios de legibilidad extrema, condición absolutamente necesaria en contextos de confusión y humo como las batallas (circunstancia en la que importa saber uno donde están los suyos, etc.). En realidad banderas nacionales sólo hay de dos tipos, civiles o bélicas. La bélicas son como las civiles pero acabadas en punta.

Abundando en el anacronismo cabe afirmar que las banderas propenden en general a la abstracción geométrica y al hard edge. Por lo general, las banderas constan tan sólo de bandas adyacentes de colores distintos. ¿Cómo es posible, nos preguntamos, que no haya habido nunca, por ejemplo, banderas expresionistas abstractas? ¿Cómo es posible que no haya banderas informalistas o matéricas? (Con la única excepción quizá de la bandera de Estados Unidos de Jasper Johns, pintada con técnica de encáustica). Son pocas también las banderas con elementos de adscripción plenamente figurativa. Algún astro, algún animalico, algún árbol, alguna hoja.

En fin, las posibilidades expresivas (y las subsecuentes asociaciones de contenido) de las banderas son virtualmente ilimitadas. Las banderas siempre están de actualidad. Pero hoy quizá más que nunca. Es por ese motivo que dentro de la programación habitual de gabinetes ZAS y bajo el el título en esta ocasión de Abanderadxs, abrimos nuevamente nuestro espacio a las fantasías vexilológicas, o vexilo-ilógicas si se prefiere, de la comunidad artística local.

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