Desde el año 2019 utilizo la oscuridad y el color negro como medios expresivos. Prácticamente en exclusiva.
Interesa diferenciar bien estos dos elementos. La oscuridad pertenece a los espacios, el color negro a las superficies, la oscuridad se da en las tres dimensiones, el color negro en el plano (o en la piel de las cosas). La oscuridad es un color negro intangible, penetrable. El color negro, por el contrario, es una oscuridad sólida. A la oscuridad se accede, es una entidad a la que se entra. Con el color negro te das de bruces, te topas. La oscuridad es ausencia de luz (o nula dispersión de luz hacia nuestros ojos). El color negro es absorción de luz, más o menos completa. Por tanto, el color negro solo puede tratarse de una representación de la oscuridad y no de la oscuridad misma.
Yo voy en busca de un color negro absoluto, utopía de una perfecta absorción de luz pero también de sombra, nula dispersión de luz hacia los ojos, efecto de mate total (del francés medieval mat, con significado de abatido o afligido), aplastamiento, ausencia total en los objetos de efectos de modelado, gradiente y brillo. Negro absoluto en representación de una oscuridad total. Oscuridad total produciendo el efecto de un excepcional color negro.
Redundancia del color negro en la oscuridad. Adición de oscuridad conceptual a la oscuridad sensual o sensible. Oscuridad atrapada en marcos o contenedores para parecer superficie siendo espacio, para parecer color negro siendo oscuridad. O, al contrario, superficies que parecen oscuridad penetrable siendo tan solo color negro.
En esta ambigüedad entre superficie y espacio, entre color negro y oscuridad, surge la emoción excepcional que quiero trasladar a mi audiencia: negatividad suprema, finalización de todas las posibilidades y esperanzas, encuentro con el fondo definitivo, el fondo del fondo, depresión profunda, desesperanza y pesimismo, pesimismo cósmico.
Lo diré una vez más: color negro en representación de la oscuridad, oscuridad en representación de nada. Nada que decir, nada que aportar, nada que celebrar, nada con lo que contribuir, nada de nada.
Since 2019, I have been using darkness and black color as expressive media.
It’s important to clearly differentiate these two elements. Darkness belongs to spaces, black to surfaces, darkness exists in three dimensions, black exists on the plane. Darkness is an intangible, penetrable black. Black, on the other hand, is a solid darkness. Darkness can be accessed, with the black color you collide. Darkness is the absence of light (or the presence of light that is not able of reaching our eyes). The color black is the absorption of light. Black is a representation of darkness that can only be perceived from a sufficiently illuminated location.
With the applied use of these two media, I try to convey to the audience the experience of a supreme negativity. Regarding this, I pursue an absolute black color, a utopia of perfect absorption of light and shadow, zero dispersion of light toward the eyes, a total matte effect (from the Medieval French word mat, meaning dejected or afflicted), flattening, a total absence of modeling effects, gradients, and shine on objects. Absolute black representing total darkness. Total darkness producing the effect of an exceptional black color.
My works are often built on the redundancy of black color in darkness. In that sense, I can trap darkness in frames or containers so that they appear as surfaces being space, so that they appear as black color being darkness. Or, conversely, I can manipulate surfaces so that they appear as penetrable darkness being only black color.In this ambiguity between surface and space, it emerges the exceptional emotion I pursue: the negation and termination of all possibilities and hopes, the encounter with the ultimate bottom, the bottom of the bottom, deep depression, total hopelessness, and pessimism.
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Teasers de algunas de las piezas:















